No me pidas amarte eternamente
Pues ni en mi esta tu deseo poder ser concedido.
Si de mí dependiera, el cielo y Plutón, te daría
Pero como mortal puedo darte una sonrisa.
No te pediría nunca tu amor eterno
Porque sé que de ti no está el entregármelo.
Si escribir fuera adjudicarte mi amor
Te daría todas mis letras, y toda mi filosofía
Le pertenecerían a tu mente y de mí se alejarían.
Pero el amor eterno no está en mí, ni en ti
Pues al irte con ella, se derrumbó la ‘e’
Al mirarla de tal forma, se estrelló la ‘t’
Cuando la besaste así, se nos fue la ‘e’
Para hablarle así, te olvidaste de la ‘r’
Con la mirada perdida, perdiste la ‘n’
Y haciéndola tuya, abandonaste la ‘o’
Entonces, no me pidas darte amor eterno
Porque como mortal, nunca podré darte lo que ella,
La música, te da cuando en momentos le pides… El amor eterno.
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